Por qué el wifi va lento a las 8 de la noche
No es tu imaginación ni siempre culpa del proveedor. Hay dos congestiones distintas ocurriendo a la vez, y solo una la puedes arreglar tú.


Contenido
- Por qué el wifi va lento a las 8 de la noche
- El atasco de afuera: todos llegan a la misma hora
- El atasco de adentro: tus vecinos te están pisando la señal
- Por qué la banda de 2.4 GHz se satura
- Y además, todo lo demás vive ahí
- Cómo saber cuál de los dos te está pasando
- Qué puedes hacer esta noche
- Lo que queda
Llegas a casa, te sientas a ver algo y el video se queda cargando. A las tres de la tarde iba perfecto. Llamas al proveedor, te dicen que todo está bien de su lado, y probablemente tengan razón.
Lo que pasa es que hay dos atascos distintos ocurriendo al mismo tiempo, en dos lugares diferentes. Uno está en la calle y no depende de ti. El otro está dentro de tu casa, y ese sí lo puedes arreglar en cinco minutos.
El atasco de afuera: todos llegan a la misma hora
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos mide el rendimiento de las conexiones domésticas desde hace años, y define una franja concreta como “hora pico”: de lunes a viernes, entre las 7:00 p.m. y las 11:00 p.m. en la hora local de cada suscriptor.
No es una elección arbitraria. En su decimotercer informe lo explican así:
El rendimiento de banda ancha varía a lo largo del día. En horas pico, la tasa de tráfico de red aumenta a medida que más personas acceden a Internet, lo que lleva a un mayor potencial de congestión de red y, por tanto, a la degradación del rendimiento en la experiencia general.
Es decir: el organismo que mide esto para todo un país asume que la noche es cuando el servicio sufre, y por eso concentra ahí sus mediciones. Si a ti te va lento a esa hora, estás dentro de lo esperado.
El motivo es que la última parte de la red —la que llega desde la central hasta tu edificio— es compartida. No tienes un cable exclusivo hasta el proveedor: compartes capacidad con tus vecinos. La industria lo llama contention ratio, la proporción de contención: cuántos clientes pueden llegar a tirar del mismo pozo de ancho de banda. Con una proporción de 20 a 1, hasta veinte casas se reparten la misma capacidad. Si solo hay dos activas, ambas van rápido. Si están las veinte viendo series, a cada una le toca menos.
El proveedor apuesta a que no todos van a usar internet a la vez. Y acierta veintitrés horas al día.
El atasco de adentro: tus vecinos te están pisando la señal
Aquí viene la parte interesante, y la que casi nadie mira.
Hay un detalle revelador en la metodología de la FCC. En su informe aparece un apartado titulado, literalmente, “Congestion in the Home Not Measured” —congestión en el hogar, no medida—. Sus aparatos miden desde el router hacia afuera. Todo lo que pasa entre tu router y tu teléfono queda fuera del estudio.
Y ahí es donde suele estar el problema real.
Por qué la banda de 2.4 GHz se satura
El wifi de 2.4 GHz funciona en un tramo de espectro muy estrecho. Los canales están separados por 5 MHz entre sus centros, pero cada canal ocupa mucho más que eso: el estándar IEEE 802.11 especifica un ancho de 22 MHz, aunque la cifra que suele citarse es la nominal de 20 MHz.
Haz la cuenta: canales cada 5 MHz, pero cada uno ocupando 20 o 22. Se pisan entre sí.
El resultado es que de los 14 canales definidos —11 permitidos por la FCC en Norteamérica y 13 en Europa según la ETSI— solo tres no se solapan entre ellos:
| Canal | Frecuencia inferior | Centro | Frecuencia superior |
|---|---|---|---|
| 1 | 2401 MHz | 2412 MHz | 2423 MHz |
| 6 | 2426 MHz | 2437 MHz | 2448 MHz |
| 11 | 2451 MHz | 2462 MHz | 2473 MHz |
Tres canales limpios. Eso es todo lo que hay.
Si vives en un edificio, ábrete un analizador de wifi y mira: vas a encontrar quince o veinte redes peleándose por esos tres carriles. De día, la mitad están en silencio. A las ocho de la noche, todas transmitiendo.
Hay una distinción que conviene entender porque cambia qué canal te conviene elegir. Cuando dos redes comparten exactamente el mismo canal se llama interferencia co-canal: se turnan para hablar, como dos personas educadas en una conversación. Va más lento, pero funciona. Cuando dos redes están en canales que se solapan parcialmente —el 3 y el 5, digamos— es interferencia de canal adyacente: ahí no hay turnos, se pisan. Y eso es bastante peor.
Por eso la recomendación es siempre 1, 6 u 11, aunque estén ocupados. Mejor compartir un carril ordenadamente que chocar en uno intermedio.
Y además, todo lo demás vive ahí
La banda de 2.4 GHz no es solo para wifi. Es una banda sin licencia, abierta, y la comparten muchos aparatos.
El horno microondas trabaja a 2.45 GHz, justo en medio. Cuando lo enciendes, mete ruido en el rango. El Bluetooth vive en el mismo lugar, entre 2.402 y 2.480 GHz —aunque aguanta mucho mejor la interferencia, porque va saltando entre 79 canales distintos unas 1.600 veces por segundo en lugar de quedarse quieto en uno—. Y a eso súmale monitores de bebé, cámaras de seguridad, mandos de garaje.
Todo eso también se despierta por la noche, cuando la casa se llena de gente.
Cómo saber cuál de los dos te está pasando
La distinción es sencilla y vale la pena hacerla antes de llamar a nadie.
Conecta un cable de red directo del router a un computador y prueba la velocidad. Si por cable va bien y por wifi va mal, el problema es tuyo y está en la banda. Si por cable también va lento, es la red del proveedor y no hay canal que lo arregle.
Repite la prueba a las tres de la tarde y a las nueve de la noche. La diferencia entre ambas te dice de qué tamaño es el atasco.
Qué puedes hacer esta noche
Si el problema resultó ser del wifi y no del proveedor:
Múdate a 5 GHz. Es el cambio con más efecto y el más fácil. Esa banda tiene muchos más canales que no se solapan, así que la probabilidad de chocar con un vecino cae muchísimo. A cambio, llega menos lejos y atraviesa peor las paredes. Si tu router emite las dos bandas con el mismo nombre de red, el teléfono elige solo —y no siempre elige bien—: sepáralas con nombres distintos y conecta a mano lo que esté cerca del router.
Si tienes que quedarte en 2.4 GHz, elige 1, 6 u 11. Nunca uno intermedio. Cuál de los tres depende de tus vecinos, no de una regla general: usa un analizador de wifi —hay aplicaciones gratuitas para Android, Windows y Mac— y quédate con el menos poblado.
Aleja el router del microondas y no lo metas dentro de un mueble cerrado. Suena tonto, pero la banda de 2.4 GHz es sensible a lo que tenga alrededor.
Lo que no va a servir: reiniciar el router cada noche. Si el canal está saturado, vuelve a estarlo en cuanto se encienda.
Lo que queda
La próxima vez que el video se quede cargando a las ocho y media, ya sabes que hay dos sospechosos. Uno es un cable compartido que no controlas. El otro son tres carriles de radio donde tu red compite con la de todo el edificio.
El primero se arregla cambiando de plan o de proveedor, si es que hay alternativa. El segundo se arregla con dos clics en la configuración del router. Vale la pena averiguar cuál es antes de pagar por más megas que quizá ya tengas y no estés pudiendo usar.